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universidad
emocional_
Estefanía
Alumna de la Universidad Pablo de Olavide
Hola Paco, acabo de llegar a casa y quiero aprovechar este momento, en el que aún los sentimientos están latentes, aunque algo más sosegados, para escribirte esto, que no es más que un e-mail de agradecimiento por todo lo que me has hecho sentir, disfrutar, revivir... en estas 3 clases.

Lo que empezó con "actualmente estoy decepcionada con el mundo de la cultura y me siento sin fuerzas para seguir luchando", hoy es de nuevo ilusión y ganas, y no me avergüenza decir que te lo debo a ti, una persona que hace 4 días ni tan siquiera conocía..., pero que con su sensibilidad, su manera de dar clase, lo que enseñas y cómo lo enseñas... has hecho que vuelva a creer, en la cultura, en la docencia, y por qué no... en mí.
Necesitaba algo o alguien que de nuevo avivara la llama de la pasión por seguir luchando por y para este campo tan tremendamente complicado. Sinceramente estaba cansada de esos profesores que desde su púlpito en clase, con sus elevadas nóminas a fin de mes, su puesto de funcionario, su jerarquía... me hablaban de cómo emprender, de la teoría para ver una obra de arte, de números, de historias lejanas... Nunca había tenido la suerte de encontrarme con un profesor que en su mirada trasmitiese esa ilusión contagiosa, con ojos chispeantes, que no huyese del contacto físico y psíquico con sus alumnos, alguien que te abrazase al terminar una clase...

De veras que ha sido una experiencia única, mágica, irrepetible. Quizá llegaste en el momento preciso y eso haya ayudado a que estas horas no sean sólo 2 créditos de materia obligatoria en la Universidad sino algo que pueda marcar una trayectoria (una rayita en el agua, como alguien ha dicho hoy en clase).
Sé que por tus manos han pasado y pasarán miles de alumnos y que en unas semanas olvidarás el nombre de casi todos los que hemos estado estos días contigo. Por eso este email empieza y termina sin nombre de presentación. Pero no me asusta que se olvide eso, igual que tú nos han enseñado que no debe asustarnos el fracaso siempre que hayamos seguido el camino que queríamos y sobre todo sentíamos, arriesgando y tratando de dejar nuestra huella en el mundo. Lo que importa es el sentimiento que generas en la gente.

Puede que tal vez un día yo sea "acojonante" para alguien. Mientras tanto, seguiré intentando abrir mi tupperwere ;)
No quiero terminar de otra manera que no sea con un tremendo, liberador, ilusionante, vivo... GRACIAS POR TODO

E.
Se emocionan