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El mundo es nuestro
06/11/2014
La Universidad Emocional

Esta carta es para ti. He mirado en tus ojos y veo desesperación y amargura. Mis palabras no te consuelan, aunque sé que las agradeces, pero cada amanecer es más denso y tu cuerpo está agotado. Permíteme que no desfallezca, permíteme que luche hasta el final de mis días, a tu lado, que insista en que esto no está perdido, convencido de que miraremos atrás y nos reiremos de nuestro comportamiento ante este tiempo incierto. Ese día llegará. Pero piensa que hoy no volverá a amanecer jamás, como dijo Dante. Jamás. Por eso te pido que vivas con urgencia cada segundo, que en el clamor de la ansiedad pares un instante y escuches tu respiración, para que sientas cómo se hinchan tus pulmones de vida; mira cada detalle y no te prives de soñar, porque somos libres, porque no podrán doblegar la humanidad que hay en ti.

Te pido vivir con la pasión de los niños, disfrutando del ruido de los pájaros y de los coches, de hacer una bandera con tu sonrisa, la más bonita del mundo; me gusta cómo tiemblas por la ternura recibida y cómo ríen tus ojos solitarios. Estamos bien, luego nada es relevante, aunque todo importe.

¿Y sabes por qué soy así? Porque tú me enseñaste. Porque miro atrás y solo veo pasión por las cosas; soy yo quien se siente en deuda contigo y, por eso, pienso que tú estás antes que la más justa de las causas.

Mientras uno solo de nosotros esté triste o desamparado, el resto del mundo debe supeditarse a cambiar aquello que no nos hace feliz. No es ética política, sino ética humana. Olvidamos que trabajamos por las personas, que todo ha sido edificado para ser mejores, para ser felices y, si a estas alturas de la humanidad aún no lo hemos conseguido, a pesar de estar dotados extraordinariamente para ello, es porque lo estamos haciendo mal. Aún más que la economía o Europa, hay que salvar al pueblo y este necesita esperanza. Todo sueño pasa por construirse por personas y para personas, porque la historia de uno solo de nuestros parados es más importante que los tipos de interés inducidos por cualquier agencia de calificación. Demos esperanza, hablemos de nuestros héroes, no de nuestras derrotas, para abrazar así un nuevo modo de edificar nuestro presente.

Desde la más temprana educación hay que estimular a los niños del poder del amor y de la imaginación, para que cuando crezcan no se sientan desfallecer en una carrera ajena de alta competición, sino que su estímulo sea otro,  lo que podamos hacer por los demás, invirtiendo en la sociedad a la que pertenecemos. Por eso es importante esforzarse en la Educación, no recortarla. Llegados a la fase adulta, desde la misma Universidad, estos alumnos deberían revertir ese esfuerzo en los que más lo necesitan, trabajando, aportando sus conocimientos en donde haga falta. Estudiar un nuevo proyecto educativo, con fórmulas para integrar en una Cátedra de Felicidad dentro de la Universidad, la formación de una nueva generación de líderes que entiendan las necesidades de todos, especialmente de los más desfavorecidos.

Tú eres quien das sentido a mi vida y por eso todo lo demás está subordinado a hacerte feliz. Tu sonrisa puede iluminar a todo un pueblo y haré todo lo posible porque así sea siempre. El mundo nos necesita, por eso hay que recordarnos cada día que es un regalo estar aquí, para seguir luchando. Solo te pregunto: ¿Qué harás cuando todo pase, cuando volvamos a la normalidad? ¿Vivir con ánimo? ¿Estar con los que más quieres? Hoy es ese día. Tanta pena, tanto pesimismo, tanta agonía no nos dejan ver el color de ese mar que nos enamoró.

Hazte con una razón para vivir y sal a la calle. Hoy nos espera un día único.

Paco Pérez Valencia

CEO de La Universidad Emocional_

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